07 julio, 2008

Viaje al infinito

Una grandiosa catarata de pensamiento inundó su mente dejándola asilada de la relación con otras mentes y en parte, de la misma realidad física. Desconectado, en su relatividad espacio temporal mental, se abrió frente a él el infinito, se sintió abrumado, sentía una soledad y un miedo inmenso al pensar en la posibilidad de quedarse así para siempre, era como un astronauta viajando sólo por el espacio para toda la eternidad, tortura eterna. Debía volver a la Tierra, de ser imposible una cápsula de cianuro aguardaba para terminar con la pesadilla. La llave de regreso se encontraba en su cabeza, pero ¿cómo sabría identificar la llave correcta sin caer en el engaño entre todo aquel ruido de pensamientos que le impedían volver a casa?... -Debe de ser algo simple pero a la vez lo suficientemente grande para descongelar ésta soledad infinita... -pensó- ¿existe algo más simple y grande que el amor y el todo unidos?... -seguía pensando mientras buscaba a la vez en su interior- ¡Dios me ama!, ¡Dios me ama!, ¡Dios me ama! -comenzó a repetir su mente una y otra vez. A cada instante encontraba más la calma, las aguas se sosegaban, el infinito se estrechaba, la soledad se compartía y el miedo cesaba, el viaje le había llevado demasiado lejos pero había encontrado la llave de regreso a casa, ya no quería volver a perderse, el infinito era demasiado grande para él; y para cualquiera.

Imagen extraida de la película 2001 Odisea del Espacio (Stanley Kubrick, 1968)

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25 mayo, 2008

Derecho a una muerte digna

"-Dios mío, me han cortado las dos piernas; es mucho más barato cortar una pierna que arreglarla, y con la guerra en marcha no pueden perder tiempo. Todos están cansados, pero, ¿qué médico ha sido capaz de reducir a un hombre a lo que soy ahora, y dejarle seguir viviendo? ¿se habrán apostado algo? ¿se trata de alguna exibición? ¿será algún experimento? no, no, sería absurdo, por un motivo así, nadie haría algo semejante a un ser humano. --Queridos estudiantes, la guerra tiene distintos significados según las personas. Para el científico la guerra significa que tiene campo libre, para llevar a cabo sus más brillantes y extraordinarios experimentos, por ejemplo, en guerras pasadas, cada herido resultaba una seria pérdida para el contribuyente, sobre todo, un soldado bien entrenado o unidad de combate como los llamamos ahora, sin embargo en la próxima guerra se podrá restablecer y enviar de nuevo al mismo soldado a las trincheras a las tres semanas o tal vez mucho antes (aplausos) y todo gracias a las nuevas técnicas que este jóven nos ha permitido aprender." "-Espera John, piensa un momento... aquí hay algo raro, algo frío, algo húmedo, primero tenía la cara vendada, cuando me quitaron las vendas sentí... no, no, no, por favor, no te pongas nervioso John, no pierdas la cabeza, las mandíbulas, intenta mover las mandíbulas... ¡no tienes mandíbulas! mueve la lengua y roza los dientes con ella... ¡no tengo lengua! y tampoco tengo dientes, mi cara no es más que un agujero, ¿será muy grande? ¿será profundo? John, no te dejes dominar por el pánico... piensa... El interior del agujero está húmedo, y el borde está seco, húmedo, seco, sí, eso es, he olvidado dónde está seco, sentirlo, sí, voy a intentarlo, seco, ¿hasta donde llegará el agujero? ¿más arriba? ¡no tengo ojos!, ¡no tengo ojos, ni boca, ni dientes, ni lengua, ni nariz!, ¡toda mi cara ha desaparecido!, ¡Dios santo! ¿soy yo y estoy vivo? ¡no puede ser!, ¡ésto no puede pasarme a mí!, ¡yo no puedo vivir así!, ¡no! ¡no puedo!, ¡por piedad!, ¡no puedo vivir así!, ¡socorro! ¡que alguien me ayude!, ¡madre! ¿donde estás? ¡ayúdame madre!, ¡tengo una pesadilla y no puedo despertar!, ¡si no me despiertas estaré así durante años!, años, años... por favor, pide por mí, por favor, pide por mí. --Que todos los hombres de las fuerzas armadas que sacrificaron sus jóvenes vidas en esta guerra justa y santa, descansen para siempre en paz. Yo les absuelvo de todos sus pecados, en el nombre del padre, y del hijo, y del espíritu santo, amén." Extracto de la película Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo, 1971)

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29 enero, 2008

El mito de la caverna


El libro VII de La República (370 adC aprox.) comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro VI:

I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo -dijo.

- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!

- Iguales que nosotros -dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

- ¿Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

- ¿Qué otra cosa van a ver?

- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

- Forzosamente.

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

- No, ¡por Zeus! -dijo.

- Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.

- Es enteramente forzoso -dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

- Mucho más -dijo.

II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra?

- Así es -dijo.

- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.

- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

- ¿Cómo no?

- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.

- Necesariamente -dijo.

- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

- Efectivamente.

- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

- Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

- Ciertamente -dijo.

- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.

- Claro que sí -dijo.

III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.

–Pues bien –dije–, dame también la razón en esto otro: no te extrañes de que los que han llegado a ese punto no quieran ocuparse en asuntos humanos; antes bien, sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas, y es natural, creo yo, que así ocurra, al menos si también esto concuerda con la imagen de que se ha hablado.

–Es natural, desde luego –dijo.

–¿Y qué? ¿Crees –dije yo– que haya que extrañarse de que, al pasar un hombre de las contemplaciones divinas a las miserias humanas, se muestre torpe y sumamente ridículo cuando, viendo todavía mal y no hallándose aún suficientemente acostumbrado a las tinieblas que le rodean, se ve obligado a discutir, en los tribunales o en otro lugar cualquiera, acerca de las sombras de lo justo o de las imágenes de que son ellas reflejo y a contender acerca del modo en que interpretan estas cosas los que jamás han visto la justicia en sí?

–No es nada extraño –dijo.

–Antes bien –dije–, toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos: al pasar de la luz a la tiniebla y al pasar de la tiniebla a la luz. Y, una vez haya pensado que también le ocurre lo mismo al alma, no se reirá insensatamente cuando vea a alguna que, por estar ofuscada, no es capaz de discernir los objetos, sino que averiguará si es que, viniendo de una vida más luminosa, está cegada por falta de costumbre o si, al pasar de una mayor ignorancia a una mayor luz, se ha deslumbrado por el exceso de ésta; y así considerará dichosa a la primera alma, que de tal manera se conduce y vive, y compadecerá a la otra, o bien, si quiere reírse de ella, esa su risa será menos ridícula que si se burlara del alma que desciende de la luz.

–Es muy razonable –asintió– lo que dices.

Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición)

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30 mayo, 2007

¿Qué es Matrix?

Morfeo: Bienvenido Neo, como ya habrás imaginado yo soy Morfeo.
Neo: Es un honor conocerte.
Morfeo: No, el honor es mío. Por favor, pasa. Siéntate. Supongo que ahora te sentirás un poco como Alicia... cayendo por la madriguera del conejo. ¿Hm?
Neo: Se podría decir que sí, es posible.
Morfeo:
Puedo verlo en tus ojos. Tienes la mirada de un hombre que acepta lo que ve porque espera despertarse. Irónicamente no dista mucho de la realidad. ¿Crees en el destino, Neo?

Neo:
No.
Morfeo:
¿Por qué no?

Neo: No me gusta la idea de no ser yo el que controle mi vida.
Morfeo:
Sé exactamente a lo que te refieres. Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar, pero lo percibes, ha sido así durante toda tu vida, algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí ¿sabes de lo que estoy hablando?

Neo:
¿De Matrix?
Morfeo: ¿Te gustaría saber lo que es? Matrix nos rodea, está por todas partes incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión, puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos, es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
Neo: ¿Qué verdad?
Morfeo:
Que eres un esclavo Neo, igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar, una prisión para tu mente... Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix, has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad, después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul fin de la historia, despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad, nada más, sígueme.


Extracto de la película The Matrix (Andy Wachowski & Larry Wachowski, 1999).

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04 septiembre, 2005

¿Pueden mezclarse los sentidos?

Cualquier persona que desconozca la existencia de la sinestesia dirá que es imposible mezclar los sentidos, estará equivocada. Unos dirán que es un trastorno porque considerarán que esos sentidos no funcionan "correctamente" otros dirán que es una capacidad porque les pareceran sentidos más evolucionados. Los sentidos del ser humano sólo son un punto de vista en la percepción de la realidad, cada ser vivo percibe la realidad de una manera diferente, pero si es así ¿quíen percibe lo correcto? tal vez no exista la percepción correcta sino interpretaciones subjetivas de una realidad que desconocemos. Los sentidos nos protegen de la soledad, nos ayudan a adquirir conceptos con los que decorar nuestra mente, nos ayudan a relacionarnos con otras mentes creando ideas del otro ya sean acertadas o no. Esto me ha hecho recordar ese peliculón titulado Jhonny cogió su fusil: "Un joven combatiente de la Primera Guerra Mundial se encuentra en un hospital, confinado de por vida, ciego, sordomudo y con las piernas y los brazos amputados a causa de una explosión sucedida durante un bombardeo". ¿Podría la mente permanecer sana en un cuerpo que no puede relacionarse mediante los sentidos? ¿el contacto con el mundo material nos mantiene cuerdos? ¿la realidad virtual nos volverá locos al perder el contacto con la realidad material? ¿que función tiene el soñar? ...


Sinestesia - Los sentidos sin sentido - REDES TV2 - 31/03/2002

"Si las puertas de la percepción se abrieran todo aparecería al ser humano tal y como es: infinito. Dado que el hombre se ha limitado a sí mismo, divisando las cosas a través de las estrechas rendijas de su propia caverna." William Blake

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